Diferencias entre las placas solares fotovoltaicas, térmicas y la aerotermia

Está claro que los sistemas de autoconsumo han dejado mella en el presente, al convertirse en la alternativa más próspera para garantizar un futuro sostenible en el planeta. Y no es para menos, pues la sobreexplotación de recursos como el petróleo y de materiales como los plásticos aumentan los niveles de dióxido de carbono, generando la crisis climática que se padece en la actualidad.

En este sentido, con la mirada puesta en mitigar los efectos de estas nocivas partículas, los expertos han fijado la mirada en las fuentes de energía renovables. Estas fuentes de energía gratuita,e inagotables y que proceden de la propia naturaleza madre son la clave para el desarrollo de una sociedad verde y limpia. De hecho, gracias a su uso y expansión, los porcentajes de aire contaminado, poco a poco, se van mitigando. 

Así fue como nació el autoconsumo, una nueva forma de producir suministro eléctrico para la casa en donde se incluye al propietario como parte del proceso. Entre sus ventajas más destacables, podríamos decir que:

  • Los sistemas de autoconsumo recogen los beneficios de las energías renovables para transformarlas en suministro energético.
  • Esto provoca que los sistemas produzcan el consumo justo y necesario durante el transporte y uso del suministro energético, por lo tanto, experimentan un ahorro de energía.
  • Y, en consecuencia, este ahorro de energía abarata por completo los recibos eléctricos del mes con un porcentaje bastante notorio.
  • Ofrecen, así, un suministro ininterrumpido.
  • Una de las ventajas más valoradas es su independencia energética, ya que estos sistemas no dependen de la red eléctrica convencional. Esta es la razón por la que ahorra tanto el usuario. Además, la vivienda puede seguir conectada a la compañía de luz contratada.
  • Su duración estimada ronda los 30 años, esto quiere decir que no se precisa de un mantenimiento exhaustivo ni produce fugas de gas, ya que no lo necesita. Al tampoco romperse con facilidad, el usuario recupera la inversión en forma de reducción en las facturas.
  • Se trata de una inversión que, poco a poco, regula su precio de mercado ante el auge de demanda que está experimentando. No obstante, es evidente que el usuario irá recuperando ese desembolso inicial en forma de recibos de la luz.
  • Las autoridades destinan una parte de sus presupuestos anuales del Estado para subvencionar proyectos de autoconsumo. Estas ayudas pueden rondar los 4.000 euros, dependiendo de cada comunidad y las condiciones.

Dentro de este abanico de sistemas, destacan dos por excelencia: las placas solares fotovoltaicas y los equipos solares térmicos.

Por un lado, las placas solares fotovoltaicas son el ejemplo más vivo del autoconsumo. Se trata de un sistema que se coloca en los exteriores de una vivienda para que recoja la radiación del Sol, como los tejados o el jardín. En el caso de no disponer de unos terrenos, pues la vivienda se encuentra en un bloque de pisos, se puede proponer la práctica del autoconsumo compartido, esto es, entre una comunidad de vecinos.

Por el otro, las placas solares térmicas permiten tener calefacción y agua caliente sanitaria a través de los paneles fotovoltaicos. Por lo tanto, precisa también de un exterior al que poder instalarse. En este caso, se nutre del calor del Sol para alimentar la vivienda en cuestión, de manera que todo el suministro se guarda en baterías de almacenamiento para hacer uso de ella en el caso de que condiciones climáticas desfavorecedoras.

Por último, la aerotermia es ideal para las viviendas en bloque españolas, ya que no precisa de unas placas solares. Extrae alrededor del 75% del aire del exterior para transformarlo en agua caliente y calefacción para la vivienda. Su sistema se puede revertir y, además, dispone de baterías de almacenaje para guardar todo el suministro que recoge.

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